Trestesauros500

"Sol naciente", de Michael Crichton

Los elementos característicos de las ficciones sobre la yakuza reaparecen en esta entretenida novela, que pasa por ser un alegato contra la venta de empresas estratégicas a las corporaciones japonesas. Inspirada en este best-seller de Michael Crichton, la película Sol naciente (Rising sun, 1993), de Philip Kaufman, también está construida como una intriga policiaca convencional. La novedad del libro y de su adaptación es que están implicados en la trama los ejecutivos de Nakamoto, una gran compañía japonesa de Los Angeles que se propone la adquisición de una importante empresa americana, MicroCon.

Hace ya años, Ridley Scott afirmó solemnemente que la ciencia–ficción estaba muerta. Pero bastante antes de que el cineasta contradijera sus palabras con sus actos y comenzara a preparar Prometheus, en 2004 comenzaron a circular rumores sobre su implicación como productor –junto a su hermano Tony–, en un proyecto televisivo de gran envergadura que ofrecería una nueva versión de una historia ya de sobra conocida por los aficionados del género: La amenaza de Andrómeda. Cuatro años después, dividida en dos entregas, los telespectadores pudimos asistir una vez más a la más clásica de las historias de virus alienígenas.

El estreno de 2001: Una Odisea del Espacio (1968) supuso un enorme impulso para la ciencia-ficción cinematográfica. De género relegado a la serie B pasó a prometedora fuente de éxitos de taquilla.

El placer derivado de la suspensión de realidad o autoengaño no es exclusivo de la ciencia–ficción, sino intrínseco a la ficción en general y común a todas las artes. Incluso la más utilitaria y apegada a la realidad de estas, la arquitectura, cuenta como su mayor logro la creación de entornos sagrados cuyo objetivo es transmitir la ilusión de los paraísos celestiales. Por no hablar del éxito de sus hijos bastardos, combinación de arquitectura e ingeniería: los parques temáticos, todos ellos modelados a partir de Disneyland, pequeñas aldeas de Potemkin diseñadas para engañar a los clientes previo pago de una entrada. No es coincidencia que tres de los éxitos de uno de los escritores más populares del siglo XX, Michael Crichton, transcurran en torno al concepto de parque temático: Parque Jurásico, El mundo perdido y Almas de metal (Westworld ).

Me encantan las historias de ciencia-ficción, pero algunas veces, la realidad es incluso más extraña. En los últimos años puede que no hayamos sido testigos de una odisea espacial, pero han sucedido cosas que podrían haberse considerado sin problemas como ciencia-ficción, por ejemplo, el SARS, la gripe aviar y otras pandemias víricas.

Invasiones alienígenas

Las historias relacionadas con la invasión de la Tierra por parte de fuerzas alienígenas provenientes del espacio exterior es uno de los temas más antiguos y básicos de la Ciencia Ficción. Esta perturbación de la vida cotidiana de la humanidad –o su equivalente del futuro– puede tener lugar a gran escala en historias como La Guerra de los Mundos (1898) de H.G. Wells, pero más a menudo se trata de un asunto puramente doméstico en el que la presencia alienígena es geográfica y temporalmente limitada.

A comienzos de los noventa, aunque Steven Spielberg había ya consolidado su posición como uno de los principales directores de Hollywood, no podía decir que la anterior década le hubiera reportado tantas alegrías como todo el mundo había esperado.

¿Por qué nos fascinan tanto los dinosaurios? Hay algo en ellos que nos toca de forma muy profunda, algo que comienza desde nuestra misma infancia. ¿Quién no ha tenido un hijo o un sobrino capaz de memorizar los nombres en latín de decenas de dinosaurios?

José Ignacio Canudo (Zaragoza, 1960) se doctoró con una tesis sobre microorganismos y más tarde cambió radicalmente de tercio para dedicarse a rastrear, descubrir y estudiar restos de dinosaurios. Hoy cree que en su elección tuvo que ver la lectura de Parque Jurásico, el libro de Michael Crichton en el que se basó la película de Steven Spielberg. El paleontólogo de la Universidad de Zaragoza confiesa que, cada vez que encuentra un fósil, salta, grita y se siente un poco parte de la novela.

Crear un dinosaurio a partir de una gallina, eso es lo que propone Jack Horner (Shelby, Montana, 1946). Este paleontólogo, que participó como asesor científico en la película Parque Jurásico, afirma que bastaría con encontrar algunos genes clave para “convertir” un pollo en un dinosaurio. Hemos hablado con él aprovechando que está en Madrid para dar una de las conferencias del congreso El ser creativo.