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El cine de acción es, fundamentalmente, un riesgo contado en imágenes. El humor tiene la misma naturaleza. No olvidemos que, desde los tiempos en que Buster Keaton, Douglas Fairbanks o Harold Lloyd rodaron sus escenas más memorables, el peligro y la comicidad han estado unidos. ¿Y cuál es la clave para armonizarlos? Yo diría que la convicción necesaria para convertir una caída, una pelea o una ocurrencia chistosa en una exhibición de verdad y de talento.

Es la serie de la que habla todo el mundo. Con sólo un capítulo emitido, ya era el acontecimiento del año y corría de boca en boca que era una obra maestra. Un clásico recién nacido. La releche, vamos.

Hay películas más fáciles de defender que otras. Machine Gun Preacher, de Marc Forster, dispone de dos ventajas en este sentido: su premisa –las historia real de un motorista que acaba convertido en rudo misionero– y su reparto, encabezado por Gerard Butler, Michelle Monaghan y Michael Shannon. Por desgracia, el producto final resulta previsible y decepcionante.



El talento de Duncan Jones es uno de los más sólidos e inclasificables de la última generación de cineastas británicos. Curiosamente, a pesar de su singularidad, Jones no es un cineasta experimental, sino un seguidor a ultranza del cine clásico y de los géneros populares.



En 1986, un recién graduado de la UCLA de 23 años llamado Shane Black acababa de escribir un borrador de su primer guión. En menos de una semana, el productor Joel Silver compró los derechos y, junto con el director Richard Donner, iniciaron una nueva era en la realización cinematográfica con Arma letal, un híbrido de comedia y el género de acción cargado de adrenalina que surgió bajo los auspicios de Silver, productor de las influyentes películas de acción Comando y Depredador.

"La conspiración del pánico"

Más allá del espectáculo pirotécnico y del misterio que plantea en su argumento, La conspiración del pánico (Eagle Eye), el thriller firmado por D.J. Caruso, quiere profundizar en la razón de ser del hombre: en los valores que le sostienen y en sus fragilidades, en los vínculos familiares que se construyen y destruyen, en la ignorancia y el desconocimiento que a veces dominan nuestros actos.

El del amor parece que es un tema inagotable, especialmente para los realizadores de comedias.