El título original de la película (Shepherds and Butchers) nos habla de “pastores y matarifes”, y de los problemas que suelen crearse cuando una misma persona ejerce ambas profesiones. En este caso, un funcionario de prisiones adolescente cuya humanidad es destrozada al tener que guardar (cuidar, en cierto modo) y luego acompañar al patíbulo a cientos de presos.