A pesar de haber cumplido los 85, su espíritu provocador e independiente se mantienen intactos. Solo Roger Penrose, ganador, entre otros, del Premio Wolf de Física junto a Stephen Hawking en 1988 y autor de libros como La nueva mente del emperador, Los ciclos del tiempo y El camino de la realidad, es capaz de recurrir a tres conceptos como la moda, la fe ciega y la pura fantasía para explicar la teoría de cuerdas, la mecánica cuántica y la cosmología.

La teoría de todo

Stephen Hawking es, sin duda el científico vivo más famoso del mundo. Ha aparecido incluso en programas televisivos de ficción y cómicos como Los SimpsonViaje a las estrellas: la nueva generación y La teoría del big bang. Es, también sin duda, una de las grandes mentes en la historia de la ciencia.

 “El universo tiene un diseño, y un libro también”, afirman Stephen Hawking y Leonard Mlodinow (H & M) en los agradecimientos de su nuevo libro The Grand Design (2010, Bantam Books).

¿Hay un reconstituyente más poderoso para el espíritu que las clásicas historias de superación? Hace unos años, en las páginas de The Observer, Jane Wilde Hawking expresaba la opinión que le merecía el biopic Hawking (2004), rodado por la BBC. A propósito de este retrato de su vida junto al científico Stephen Hawking, ella comentó lo siguiente: "Esto es lo que debería ser lo más importante del film. La idea de que, pese a las circunstancias, todo iba a ser posible. Que Stephen desarrollaría su labor como físico y que íbamos a formar juntos una familia maravillosa, tener una bonita casa y vivir felices para siempre".

Un científico y un intelectual conversan en una reunión social. Tras algunos formalismos y preguntas de cortesía, se despiden amablemente; uno y otro han descubierto que se aburren el otro con el uno. El intelectual se sorprende, con cierta satisfacción y aire de superioridad, de que el científico no haya leído a ninguno de los autores que le ha citado y que son fundamentales para un espíritu elevado; el científico, por su parte, lamenta la capacidad de los humanos para perder el tiempo sin ni siquiera interesarse por las cuestiones más elementales que mantienen el mundo en movimiento, lo que equivale a no conocer la propia casa en que viven.