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La antigüedad del universo


Los cálculos sobre la antigüedad del universo ofrecen horquillas de más y menos que, para la medida del tiempo humano, resultan inimaginables.

En El Universo Holográfico. Una visión nueva y extraordinaria de la realidad, Michael Talbot nos desvela curiosos fenómenos que no tienen explicación para la ciencia moderna, pero que sí pueden interpretarse mediante la física cuántica o modelos teóricos como el paradigma holográfico.

Siddhartha Mukherjee ha ganado el premio Pulitzer con este ensayo excepcional, en el que relata la historia del cáncer con un formidable talento narrativo. Apasionante, informado y revelador, este libro es un clásico instantáneo.

Tras El viaje a la felicidad y El viaje al amor, con los que Eduard Punset ha apasionado ya a medio millón de lectores, el autor cierra con este nuevo libro su trilogía.

"El viaje al amor", de Eduardo Punset

Con su habitual maestría y saber, que lo han convertido en un fenómeno de la divulgación científica, Eduardo Punset desgrana las claves para comprender el amor: el más primordial de los instintos para sobrevivir.

En El Ladrón de Cerebros, Pere Estupinyà se infiltra en los principales laboratorios y centros de investigación del mundo con el objetivo de robar el conocimiento de los verdaderos héroes del siglo XXI –los científicos– y compartirlo con sus lectores.

Un poco de filosofía

Hace unas semanas publiqué aquí un artículo donde me sumaba a la preocupación de muchos intelectuales por la creciente desconfianza que hay hacia lo que algunos llaman “la autoridad de la ciencia”: la concepción de la ciencia como fuente de conocimiento confiable, necesario y útil sobre el mundo que nos rodea. Esa desconfianza se expresa concretamente, entre otros muchos ejemplos, en el absurdo y peligroso movimiento antivacunas.

Recordatorios

Quizá el objeto más antiguo que tengo recogido en el campo es un canto rodado de una cuarcita formada hace cientos de millones de años y que tras pasar por vicisitudes geológicas varias finalmente fue erosionado por el viento hace ‘sólo’ algunos miles. Y lo tengo encima de la mesa, a la vista, y ello me produce varias sensaciones y reflexiones, porque me recuerda el lugar y el momento en que lo recogí, porque es de las pocas cosas ‘naturales’ que hay en casa, porque aun sabiendo que fue el viento quien modeló su forma aún sigo admirando cada día el proceso a su vez violento y lento de su erosión sólo por el golpeteo de la arena que era arrastrada entonces.

Te uve científica

Lo logré. Sobre la mesa había trozos de cable, destornilladores, un par de bombillitas y pilas. El reto era hacer con ello que alguna de esas lamparitas se encendiera. Tenía siete años y cuando una de ellas se encendió fue el más grandioso de los éxitos que recuerdo en todas las casi diez veces más que sobrevivo en este planeta.

Casi todos recordamos una visita infantil al Museo Nacional de Ciencias Naturales. Al fin y al cabo tener un esqueleto de ballena sobre tu cabeza mientras contemplas la grandiosidad de un elefante africano u observar el tamaño real de los esqueletos de dinosaurios no es fácil de olvidar.