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"Mítica o científica, la representación del mundo que construye el hombre se debe siempre en gran medida a su imaginación" (François Jacob)

"La biología precede, la cultura trasciende" (Francisco J. Ayala)

La base de la teoría moderna de la evolución se dio a conocer en El origen de las especies, libro publicado en 1859 por el naturalista inglés Charles Darwin. A casi 150 años de su publicación, la teoría de Darwin sigue siendo la base para entender los fenómenos del mundo biológico. Con un impacto así de grande, hay que preguntar… ¿qué es eso de la evolución?

La ciencia, como la vida, hay que tomarla como viene. Manejando las hipótesis de los visionarios con esa duda feliz que impone el método científico. Emocionándonos ante cada hallazgo, o tras la repetición positiva de un experimento. Soñando con la proyección futura de una innovación... Al fin y al cabo, sin conocer todo aquello que la ciencia explica, el conocimiento y la cultura ceden bajo unos cimientos que las humanidades no pueden sostener en solitario.

¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? Éste es el tipo de preguntas filosóficas que hacen que muchos científicos –y no científicos– se burlen del trabajo de los filósofos.

A todas horas, en casi cualquier lugar, el escenario circular de la naturaleza se llena de vida y nos sorprende con su ferviente esperanza de futuro. En este sentido, uno de los fenómenos más llamativos ‒y acaso imperceptibles para la mayoría‒ es el de la especiación: el surgimiento de nuevas variedades animales o vegetales.

La evolución por medio de la selección natural –la gran idea de Darwin– es la columna vertebral de la biología, y una de las más poderosas ideas producidas por la mente humana. Y sin embargo, es también una de las peor entendidas por la mayoría de la gente.

En este texto, el Dr. Bowler trata de responder la pregunta ¿hasta qué punto la ciencia se ve influenciada por los valores culturales, políticos e ideológicos del entorno en el que surge? Para ello, explora las formas en que las primeras generaciones de biogeógrafos han tratado de explicar, por medio de metáforas, el origen y la evolución de la vida.

Quizá convenga aclarar que Hugo De Vries (1848-1935) redescubrió las leyes de Mendel y formuló una teoría de la evolución que incidía en la importancia de la mutación como mecanismo evolutivo.

Ingeniería evolutiva

“La evolución es más inteligente que tú”, afirma la segunda ley de Orgel (enunciada por el químico británico Leslie Orgel, estudioso del origen de la vida). No sé si sea cierto. Lo que sí se es que la evolución siempre sigue sorprendiéndonos.