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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

El azar y la necesidad

Uno de los asuntos que ha ocupado durante millones de horas a las mentes más inquietas de la humanidad es problema del azar y la necesidad. ¿Estamos determinados por nuestros genes, por las estrellas, por los dioses, por el clima, por la educación, por nuestro género, por nuestra cultura? ¿Son nuestras acciones libres o seguimos nuestros instintos, como los animales, o instrucciones de un programa, como las máquinas?

La idolatría contemporánea por el presentismo, por ese momento fugaz al que llamamos actualidad y que en tantas ocasiones sólo es un engaño pasajero, nos impide comprender el verdadero sentido y significado del ser humano en el flujo del tiempo, inserto en ese circuito de doble vía que forman la naturaleza y la cultura.

Todos los estudiosos de las abejas, incluidos los entomólogos, tienen la costumbre de hablarnos de ellas como si fueran personajes de una saga.

El último Premio Nacional de Ensayo corresponde a un libro “pequeño”, que no intenta abarcar el universo sino el adentro, el interior, lo que ocurre tras nuestros propios visillos.

"El significado del asco", de Colin McGinn

Quizá mucho de lo que viene diciéndonos Colin McGinn en este magnífico ensayo deba relacionarse con la personalidad y el campo de estudio de este filósofo británico. En realidad, y por simplificar el análisis, se diría que su pensamiento no es un monólogo, sino un acercamiento animado e incisivo a fenómenos que, como el aquí tratado, nos conciernen de una forma inmediata.

Semblanza de Enrique José Varona

Enrique José Varona (Camagüey, 13 de abril de 1849 - La Habana, 19 noviembre de 1933) es un filósofo y pedagogo cubano al que no creo que nadie conozca, excepto en las escuelas de filosofía de Cuba. Yo lo encontré por pura casualidad en una de mis búsquedas azarosas en la base de datos de la Biblioteca Nacional.

Un año

Un año son trescientos sesenta y cinco días. Con sus trescientas sesenta y cinco noches. Un año puede ser una vida o un suspiro. Un devenir anodino o un flujo torrencial.

La experiencia del tiempo y el espacio, en apariencia tan inabarcable como el propio pensamiento filosófico, deja de parecernos intrincada o contradictoria cuando la repensamos en un jardín, a la vista de los brotes que retoñan y admirando la precisión geométrica de esos parterres que dividen a las distintas especies con rigor matemático.

En este año [2005] se conmemora el centenario de una de las revoluciones científicas más importantes en la historia reciente de la humanidad. A diferencia del tumultuoso inicio del siglo veinte en el terreno político, ésta fue relativamente silenciosa, inicialmente limitada al dominio de la física, pero pronto habría de tener enormes repercusiones a lo largo y ancho del planeta. Son muchos los que establecieron sus bases —desde James Clerk Maxwell y Hendrik Lorentz hasta Ludwig Boltzmann y Max Planck.

El análisis que hace Odo Marquard de la curiosidad, considerada por quienes creen en una verdad fuera del mundo (religión, gnosticismo) como una especie de perversión, también se puede aplicar a los que creen en cualquier cosa paranormal, paracientífica o paramédica (homeopatía, flores de Bach, ayurveda, etc).