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Hubo un tiempo en el que la ciencia-ficción no estaba confinada a un bien delimitado rincón literario, sino que era un género aún difuso y pendiente de denominación definitiva, en el que los autores entraban y salían a conveniencia, sin prejuicios y sin temor a verse etiquetados en sus carreras. De ello encontramos un buen ejemplo en el alemán Alfred Döblin, miembro de la activa comunidad judía centroeuropea y cuya carrera como escritor (ejerció, además y paralelamente, como médico) tuvo como marco la Primera Guerra Mundial y los turbulentos años de la república de Weimar que precedieron al ascenso del Tercer Reich. En los años previos a la Gran Guerra, militó dentro de la corriente expresionista, desarrollando un estilo dentro de ese movimiento al que él mismo denominó ficción épica : historias que versaban sobre profundos cambios sociales de alcance planetario. Como otros escritores alemanes (Thomas Mann, Bertolt Brecht), Döblin acabó exiliándose a los Estados Unidos tras la ascensión de los nacionalsocialistas al poder en 1933, ante lo que él preveía iba a ser un grave deterioro en el ambiente político, social y cultural. Y aunque la que es considerada su obra maestra –y único éxito de ventas–, Berlin Alexanderplatz (1929), pertenece a la literatura, digamos, general, nosotros lo recordamos aquí por una curiosa obra de ciencia-ficción que merece la pena comentar por su colosal visión, su vanguardista filosofía y su acertada anticipación.

Ernst Jünger, una vida literaria

En 1920, a sus veinticinco años, Jünger se presenta en sociedad con el primer volumen de su trilogía guerrera, Tormentas de acero. Le seguirán El bosquecillo y Fuego y Sangre (1925).

"El hombre sin atributos", de Robert Musil

Der Mann ohne Eigenschaften es el título adjudicado por el austriaco Robert Musil (1880-1942) a su (hoy) famosa novela, publicada entre 1930 y 1943.

"La montaña mágica", de Thomas Mann

La montaña mágica, Thomas Mann, Edhasa, 2009, ISBN 9788435018388.

"Doktor Faustus", de Thomas Mann

Doktor Faustus relata la historia del compositor alemán Adrian Leverkühn, que inevitablemente se desdobla en dos planos. Por un lado es la novela de aprendizaje de un estudiante de música zarandeado por las complejidades y avatares de que fue víctima la Alemania del siglo XX, y, por otro, es el desarrollo de una aguda reflexión acerca del papel, la forma y la importancia del arte.

"Hombres", de Angelika Schrobsdorff

La primavera de 2016 se inauguró con un éxito editorial: Tú no eres como otras madres, que lanzaron de forma conjunta las editoriales Periférica y Errata Naturae. Esta colaboración, que se convirtió en una feliz idea, dio sus frutos y, además de la crítica, el boca a boca, que es al fin lo que hace que un libro triunfe, lo convirtió en uno de los libros del año. El nombre de Angelika Schrobsdorff saltó a la actualidad literaria y aunque es muy difícil de pronunciar nos descubrió a una autora especial.

Aunque sea inapropiado comenzar con una digresión, he de confesarles que la lectura de esta magnífica antología de artículos contrasta, por su categoría literaria y su lucidez, con ese sucedáneo del periodismo que, a ras de suelo, ha conquistado las redes sociales.

 
Heinrich Heine (también llamado por sus coetáneos Harry, Henry, y con mofa hasta Haarüh), nació el 13 de septiembre de 1797 en Dusseldorf, en el seno de una familia judía, y moriría en París (1856) tras ocho años de postración.

En 1920, a sus veinticinco años, Jünger se presenta en sociedad con el primer volumen de su trilogía guerrera, Tormentas de acero. Le seguirán El bosquecillo y Fuego y Sangre (1925).

"El hombre sin atributos", de Robert Musil

Der Mann ohne Eigenschaften es el título adjudicado por el austriaco Robert Musil (1880-1942) a su (hoy) famosa novela, publicada entre 1930 y 1943.