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“Nada cambia más constantemente que el pasado; el pasado que influye constantemente en nuestras vidas no consiste en lo que en realidad ocurrió, sino de lo que los hombres creen que ocurrió” dijo el periodista político Gerald White Johnson al escribir sobre la adoración de los héroes estadounidenses. La misma idea puede aplicarse a los dinosaurios.

Parque Cretácico

Una de las películas más taquilleras de 1993 fue Jurassic Park, dirigida por Steven Spielberg y basada en la novela del mismo nombre, escrita en 1990 por Michael Crichton. Aquel film dio lugar a varias continuaciones: The Lost World: Jurassic Park (1997), Jurassic Park III (2001), Jurassic World (2015) y Jurassic World: Fallen Kingdom (2018).

Los dinosaurios poseen el récord del animal terrestre más pesado (Brachiosaurus; 50 toneladas, 13 metros de alto), el más largo (Diplodocus; 27 metros de largo) y el más grande de los carnívoros (Tyrannosaurus rex; 9 toneladas, 6 metros de alto). Sin embargo, en el mar les gana la ballena azul (153 toneladas, 108 pies de largo), considerado como el animal más grande y pesado de todos los tiempos.

El megaterio (Megatherium americanum) del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) es una pieza excepcional. Es el primer vertebrado fósil de la historia que se montaba con la postura que supuestamente tendría en vida al objeto de exhibirlo publicamente. Además, gracias a los dibujos realizados por Juan Bautista Bru, tanto de los huesos aislados como del animal montado, el francés George Cuvier describió y dio nombre a esta especie.

Montsechia vidalii es una planta fósil del Cretácico inferior que constituye un elemento esencial para comprender la evolución temprana de las plantas con flor, un tema largamente debatido por los paleontólogos. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) alberga restos fósiles de esta especie, recogidos por el paleontólogo Emiliano Aguirre en la sierra del Montsec.

El hacedor de dinosaurios

El mundo de los dinosaurios es fascinante. Quién no se ha sentido alguna vez maravillado por su apariencia y el colosal tamaño de algunos de ellos. Y quién no ha fantaseado con la ficción de El mundo perdido de Arthur Conan DoyleParque Jurásico de Michael Crichton.

Durante casi diez años me dediqué a dar recorridos en el Museo de Geología de la UNAM. Me preocupaba por dar información comprobable y lo más actualizada posible pero, como narrador de historias, también me gustaba mostrar otras caras del mismo dado. Cuando llegaba a la sala de paleontología, completaba muchos de los datos científicos con anécdotas históricas y mitología, buscando dejar una percepción más clara de la influencia que los fósiles, en especial los de dinosaurios, tienen en la cultura.

Lo cierto es que este trío de investigadores ‒Alba Vicente, Ferran Llorens y Àngel H. Luján‒ sabe trazar con meridiana claridad y con mucha gracia la arquitectura de la evolución, desde los cimientos teóricos hasta sus penúltimas bifurcaciones en la naturaleza.

Desaparecieron de la faz de la tierra hace unos sesenta y cinco millones de años pero todavía hoy no se sabe todo de los dinosaurios sino todo lo contrario. Es habitual que cada año se den nuevos hallazgos e incluso que los descubrimientos sean cada vez más sorprendentes.

Este comentario de un lector tiene tan solo unos días. Se refería al reciente descubrimiento de un trozo de cola de dinosaurio no aviano (es decir, los que no son aves) cubierto de plumas y conservado tridimensionalmente en una pieza de ámbar de Birmania.