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El fin de la prensa

Una de las aficiones favoritas de futurólogos profesionales y profetas mediáticos es vaticinar cuándo se publicará el último periódico en tinta y papel. Hace una década el entonces director ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer, aseguró que eso ocurriría en 2018. También dijo que se retiraría ese año pero tuvo que hacerlo cuatro años antes.

En la era de la posverdad

Le dicen posverdad y es la propagación de versiones falsas, presentadas como auténticas, que ha influido en algunos de los virajes políticos más drásticos en los años recientes. No se trata de la simple repetición de mentiras, que siempre las ha habido en el quehacer político, sino del efecto que tienen las redes sociodigitales en la articulación de grandes núcleos de la personas que dan más verosimilitud a informaciones falsas, pero que les parecen creíbles, y no a las noticias que difunden los medios de comunicación tradicionales.

No teman aquellos lectores a quienes impacientan los autores checos poco divulgados. No nos encontramos ante un escritor de vanguardia, ni ante un raro cabalista. En realidad, Egon Erwin Kisch fue una gloria del periodismo, y sus crónicas, amenas y profundas, no han perdido ni un ápice (o casi) de su vigencia.

Science Fake News

Vivimos en la era de las fake news, las noticias falsas, la posverdad. Es preocupante cuando se trata de información sobre temas políticos o sociales… aunque podría entenderse, porque en tales asuntos las interpretaciones, los sesgos y la ideología son prácticamente inseparables de lo que nos gusta llamar “los hechos”. Los hechos sociales, inevitablemente, se construyen.

La muerte y el periodismo

El periodismo es un invento de la modernidad. Un invento que se alinea con otros productos de los Nuevos Tiempos, vinculados estrechamente a la importancia privilegiada del Tiempo en una visión de la vida humana como historia: el reloj mecánico, la letra de cambio con fecha de vencimiento, la contabilidad diaria, el diario íntimo, la división de los siglos en anteriores y posteriores a Cristo, la articulación de la historia en eras o etapas, etc.

La ligereza y el vacío intelectual, disfrazados de brevedad, han convertido a buena parte del periodismo digital en una constante apuesta por transformar cada titular en un tuiteo, en un click, en un reguero de pólvora viralizado... En definitiva, en algo que mejore la estadística de visitas de cada revista o periódico, sin que importen ya el rigor, la comprobación de hechos y datos, o la pulcritud literaria del texto.

Aprender a informarse

Una de las cuestiones más complejas de la escuela actual es discernir qué conocimientos deben adquirir los estudiantes. Dado que el arsenal de cosas sabidas es tan inmenso, parece imposible que la institución escolar las abarque. De manera que los profesores se encuentran con el reto de enseñar no ya todos los contenidos relevantes, sino la fórmula para buscarlos, encontrarlos y utilizarlos.

Aunque sea inapropiado comenzar con una digresión, he de confesarles que la lectura de esta magnífica antología de artículos contrasta, por su categoría literaria y su lucidez, con ese sucedáneo del periodismo que, a ras de suelo, ha conquistado las redes sociales.

El crimen y el arte

El suceso es conocido. El 26 de agosto de 2015, en un estudio provincial de televisión norteamericana, Vester Flanagan asesinó a tiros a la entrevistadora Alison Parker y al camarógrafo Adam Ward, y luego se suicidó. Así resumido, no pasa de ser un atroz titular en la página policial del periódico. Las lecturas han proliferado, veloces. Una cuestión personal entre el homicida y su víctima, a la que secundó el testigo que podría haber registrado toda la secuencia. El estado mental de un trastornado. La abundancia de armas de fuego en los Estados Unidos. Las agresiones raciales.

Inspire hondo

De mis escasos años como “periodista de cuadra” (redactor de un diario que debía acudir, como cabe, diariamente, a la redacción) me quedaron dos tecnicismos: sequía informativa e inspiración.