Los gorilas de montaña fueron calificados de ariscos habitantes de la selva africana porque hasta bien avanzado el siglo XIX eran casi completamente desconocidos por los occidentales.

En marzo de 1969 la joven canadiense Birutė Galdikas estaba presente en una conferencia pronunciada en la Universidad de California por el antropólogo Louis Leakey. En su discurso, el científico hacía hincapié en el valor de los grandes simios y en la proximidad del peligro de extinción que corrían, acentuando dramáticamente la terrible pérdida que significaría la desaparición de tan peculiares animales de nuestro planeta.

En la primavera de 1957, Jane Goodall era una joven de veintitrés años que acababa de llegar a Kenia desde Inglaterra con «la esperanza de poder trabajar con animales». Por esta razón decidió dirigirse al Coryndon Museum, hoy Museo Nacional de Nairobi. Una vez allí, entró en contacto con el conservador de ese museo, el afamado antropólogo Louis Leakey.

"Antes ‒explica Jane Goodall en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT)‒ se pensaba que hay una línea divisoria muy amplia entre nosotros y el resto de animales. Hablamos de una diferencia cualitativa, y no de grado. Pero los chimpancés muestran claramente que la diferencia es más bien de grado. Entre nosotros hay similitudes en cuanto a biología, genética, conducta y estructura cerebral".

Los babuinos son animales que tienen claras jerarquías establecidas, como otros primates o las manadas de lobos. Un equipo internacional de científicos, de las universidades estadounidenses de Princeton y de California, la Universidad de Oxford (Reino Unido) y la Universidad de Konstanz (Alemania), entre otras instituciones, realizó en 2015 un seguimiento por GPS a una comunidad de babuinos de la especie papión oliva (Papio anubis).

“El nacimiento de cualquier gorila es un acontecimiento emocionante y raro a la vez, pero que se produzca por cesárea lo hace aún más inusual”. John Partridge, conservador de animales del zoo de Bristol (Reino Unido), explica que Kera, una hembra de gorila occidental de tierras bajas, en sus últimas semanas de embarazo presentaba síntomas de preeclamsia, una complicación del embarazo que se caracteriza por hipertensión, edemas y presencia de proteínas en la orina. Ante la posibilidad de perder a la cría, se actuó con la mayor celeridad.

La “mentira de la selva”. Así arrancaba el artículo del Washington Post de 2008 que revelaba la verdad de Chita, el chimpancé macho (Pan troglodytes) amaestrado que coprotagonizó junto con el actor olímpico Johnny Weissmuller la película Tarzán de los monos (1932) y los doce siguientes títulos de la saga inspirada en el personaje de Edgar Rice Burroughs.

Dame Jane Goodall (Londres, 1934) es naturalista, activista y primatóloga. Ha dedicado su vida al estudio del comportamiento de los chimpancés en África y a promover estilos de vida sostenibles en todo el planeta. El 14 de julio de 1960 Goodall llegó por primera vez a la Reserva de Gombe Stream, el parque nacional en Tanzania donde el paleontólogo Louis Leakey le encomendó la tarea de observar y documentar el comportamiento de los chimpancés salvajes que lo habitaban. Este revolucionario estudio de campo transformaría radicalmente nuestro punto de vista sobre los chimpancés y sobre nuestra propia especie. La investigación en Gombe aún continúa. En este artículo, la primatóloga repasa el pasado y se interroga por el futuro de su proyecto.

Cuando unos cazadores llevaron al Centro de Experimentación Zoológica de Ikunde, en Guinea Ecuatorial, una cría de gorila blanca como la nieve, de solo dos años, Jordi Sabater Pi (Barcelona, 1922-2009), responsable de la instalación, supo que tenía en sus manos un primate único. La particular genética de este ejemplar le había privado de melanina, un pigmento que protege del sol.