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Gilberto Freyre y la Historia

Hoy, el auge sociologista está dominado por la influencia norteamericana, neopositivista, y la moda estructural francesa, tampoco ajena a la tradición comtiana. Este doble fundamento aleja la ciencia en boga, del freyrismo.

El texto drogado. Dos siglos de droga y literatura, Alberto Castoldi, traducción de Francisco Martín, Anaya y Mario Mucknik, Madrid, 1997, 280 págs.

El sublime objeto de la ideología. Slavoj Zizek. Traducción de Isabel Vericat Núñez, Siglo XXI, México, 1992, 302 páginas

El ángel de la historia. Rosenzweig, Benjamín, Scholem, Stéphane Mosés, traducción de Alicia Martorell, Cátedra, Madrid, 1997, 219 pp.

"La mirada griega", de Manuel Crespillo

La mirada griega, Manuel Crespillo, Ágora, Malaga, 1995, 220 páginas.

Prêt-à-porter y consumo feroz

Es cierto que gracias a la globalización disponemos de ropa y zapatos baratos, siempre que sepamos comprarlos fuera de temporada alta o en época de rebajas. Eso hace que la industria de la vestimenta se haya reciclado en los últimos decenios.

En un experimento cuyos resultados se publicaron en 2014, se colocó a 66 chavales de entre 16 y 18 años en un simulador de conducción para medir lo temerario de sus decisiones. A veces conducían solos y a veces lo hacían acompañados por otro adolescente. Los resultados demostraron lo que cualquier padre cree saber por intuición: que un chaval de esa edad es mucho más sensato cuando está solo que cuando le ven sus amigos.

¿Por qué nos odiamos?

“Por supuesto que los odiábamos. El plan para matarlos estaba dispuesto y terminado. El odio estaba profundamente arraigado, de modo que cualquiera que veía a un tutsi lo mataba”. Lauren Renzaho tenía cincuenta años cuando en 1994 participó en el genocidio de Ruanda y no dudó en contarle al fotoperiodista Nick Danziger, del programa BBC Panorama, los motivos que le movieron a asesinar a sus compatriotas. Así lo recoge el libro La naturaleza del odio (2010), de los psicólogos Robert J. y Karin Sternberg.

El otro día, caminando por la calle escuché: “Como no te portes bien, hoy no te doy tus juguetes”. Pensé, con ternura, pobre niño, hoy se queda sin jugar. No fue poca mi sorpresa al girarme y ver que a quién se dirigía la mujer no era a un niño, sino a un pobre perro que miraba atónito a su dueña.

Casualidades

Tal vez algún lector se haya dado cuenta por casualidad de que a menudo digo frases como: “Quiso el destino que al día siguiente…” o “Un azar caprichoso ha querido…”, o, en fin: “La casualidad ha querido…”