La familia del tango

El tango cantado es casi tan antiguo como el tango a secas, descontada la oscuridad que cubre buena parte de sus orígenes, como ocurre siempre en este tipo de música que pasa de la etnografía al folclore y de éste a la música profesional. Pero, a pesar de esta antigüedad, cabe aceptar que no hay un tango cantado antes del canónico “Mi noche triste” de Pascual Contursi, divulgado por Carlos Gardel, quien se lo apropia y lo transforma, añadiendo a su preparación escolástica de cantante la prosodia del habla rioplatense.

Astor Piazzolla (1921-1992) pasó fugazmente por España. El público local no tuvo tiempo de entrar en un verdadero contacto con él. No obstante, la discografía del músico argentino pone al alcance de cualquier curioso un buen espectro de la carrera piazzolliana.

En la ciudad del tango

Estuve un par de semanas en Buenos Aires, como sabe quien haya leído mis anteriores crónicas. Participé de unas jornadas sobre la actualidad del tango que se situaron en la Villa Ocampo de San Isidro, cerca de la capital, casa que fue de la escritora Victoria, a la cual cabe asociar a la música porteña porque en dicha mansión el escritor y estanciero Ricardo Güiraldes le enseñó a bailarla.

Además de por su propensión a la rebeldía, Albert Londres (1884–1932) se caracterizó por una curiosidad periodística infatigable. Una curiosidad que, según cuenta la leyenda, le costó la vida durante el naufragio del paquebote George-Philipar; tras abandonar la costa china.



El tango, desde el umbral hacia dentro, Rafael Flores, Editorial Catriel, Madrid, 2000, 157pp.

Julio De Caro y Duke Ellington


El almanaque reunió, no sin razones, las fechas de nacimiento de dos músicos americanos en 1899. En Buenos Aires, Julio De Caro; en Washington, Edward Kennedy Ellington, para siempre rebautizado Duke.

La nueva modalidad del arte luminoso, que abandonaba para siempre la mudez, exigió el concurso de actores que fueran cantantes, tomados del mundo de la ópera y la opereta, la comedia musical y la zarzuela.

La familia del tango

El tango cantado es casi tan antiguo como el tango a secas, descontada la oscuridad que cubre buena parte de sus orígenes, como ocurre siempre en este tipo de música que pasa de la etnografía al folclore y de éste a la música profesional.

Tras publicar Fábula de Venecia (1977), La casa dorada de Samarcanda (1980) y La juventud de Corto Maltés (1981), Hugo Pratt retorna imaginariamente al país que conoce y admira: Argentina.

La veterana Libertad Lamarque, capaz de planear su papel en teledramas como Soledad (1980) y La usurpadora (1998), capaz también de intervenir en un vídeo musical del dúo Pimpinela en 1997, logró evadirse de la dictadura biológica. Lamarque reclamó su derecho a llegar a centenaria sobre los escenarios, armada con una vitalidad intensa e infatigablemente optimista, de la que hizo gala hasta el día de su muerte, el 12 de diciembre de 2000.