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En 1951, Henry Hathaway dirigió El correo del infierno (Rawhide), uno de los westerns más tensos jamás creados. La película es brillante un ejercicio de suspense extremo y gran violencia (para los estándares de aquella época) donde unos bandidos desalmados secuestran una parada de diligencias a la espera de robar un cargamento de oro, haciendo sudar tinta a Susan Hayward y a Tyrone Power.

"El cazador de las llanuras", de Karl May

A la manera de Salgari, Karl May brindó a los europeos de varias generaciones un sinfín de fantasías exóticas en las que cada aventura venía a ser un soplo de libertad. De su extensa bibliografía, lo que mejor ha perdurado han sido sus novelas del Oeste: un Far West germánico, animado por todos esos tópicos de la frontera que tanto fascinaron a los alemanes del XIX.

Al oeste del mito. 50 wésterns básicos

Los wésterns, películas del Oeste, de vaqueros, de indios... llámense como se llamen, llevan muchas décadas viviendo en un extraño estado de muerto viviente.

Un nuevo wéstern llega a las pantallas. En esta ocasión, si manejáramos los estereotipos ‒cosa que no nos gusta hacer por aquí‒, podríamos hablar de un wéstern “femenino” tanto por el protagonismo de una mujer como por una historia más centrada en los sentimientos que en la acción.

Que una película de serie B sobre cavernícolas antropófagos en el Oeste haya logrado tan buenas críticas es algo que, en otros tiempos, hubiera resultado difícil de creer. ¿Es Bone Tomahawk tan buena como dicen, o es que actualmente ya nos damos con un canto en los dientes si una cinta no es un total desastre?

El miedo y el valor

Si alguien te hace huir estás perdido para siempre. Aunque nadie lo sepa, aunque pasado el tiempo nadie lo recuerde, aunque estés entre gentes desconocidas, tú lo sabrás y ese pensamiento no te va a dejar nunca. No se trata de heroicidades, sino de que hay veces en las que uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.

A estas alturas, ya ha habido tantos westerns revisionistas, posmodernos o paródicos como westerns canónicos. El certificado de defunción del cine del Oeste se firmó hace varias décadas, pero aun así, el género se sigue cultivando. No es el más popular entre las generaciones jóvenes ‒y aquí debería incluir también a los cuarentones‒, pero sigue teniendo su público.

Balada del hombre solitario

Centauros del desierto, de título original The Searchers, es considerada una de las más grandes películas de la historia del cine. Dirigida por el maestro John Ford en 1956, su modesto éxito de taquilla inicial y sus primeras críticas no hicieron sospechar que, años después, sería reivindicada por directores como Martin Scorsese y Steven Spielberg, que la consideran una influencia definitiva en Taxi Driver y Encuentros en la tercera fase, respectivamente.

Mi voz suena casi inaudible en la lejanía:
Dime algo bonito…

Anthony Mann, el hombre del Oeste

Aunque es considerado como un gran director, Anthony Mann siempre ha tenido esa apreciación de algo más que artesano que tiende un puente entre el estilo clásico (si es que esto se puede aplicar al género del oeste, en perpetua renovación) y la revolución-destrucción que habría de venir por parte de gente como Peckinpah o Leone.