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En la selva amazónica, entre Bolivia, Perú y Brasil habitaba una especie de rana arborícola que los científicos pensaban haber identificado correctamente. Sin embargo, Dendropsophus kubricki ‒como la renombraron a principios de 2018 en honor al director de cine estadounidense Stanley Kubrick y su obra maestra realizada en 1971, La naranja mecánica‒ no pertenecía a la especie que creían.

No suele haber penuria en las cuevas, salvo por la permanente ausencia de luz, que las define. Suele abundar el agua y la materia orgánica de la que alimentarse. Incluso, algunas cosas son más fáciles allí dentro.

Esta es la historia real de un animalito que, a causa de su curiosidad, viajó desde el sureste de España hasta el corazón de la Selva Negra (Alemania). Aunque es una historia real y se sitúa en un espacio y tiempo reales, por su contenido parece un cuento y por eso podemos empezar con... Érase una vez....

Aunque tal vez se pueda tener la impresión de que instituciones como el Museo Nacional de Ciencias Naturales hace tiempo que abandonaron las expediciones científicas a lugares remotos –una actividad que mucha gente entiende como parte de la quintaesencia de tales instituciones–, afortunadamente esto no es así.

Los conos son caracoles marinos muy populares entre el gran público por la gran variedad en forma, tamaño y color de sus conchas, además de por ser animales altamente venenosos. Debido a la belleza de sus conchas –el pintor Baltashar van der Ast, por ejemplo, solía incluirlos frecuentemente en sus bodegones– son, desde hace siglos, objeto de interés y parte importante de numerosas colecciones de historia natural tanto públicas como privadas.

Se estima que la población europea de gorrión común, Passer domesticus, ligada al ser humano desde su origen, ha caído un 63% en los últimos 30 años. El descenso del número de gorriones discurre en paralelo a la pérdida de biodiversidad urbana en las ciudades. Los científicos siguen investigando los motivos de este declive cuyas causas también podrían estar afectando a su vecino, el ser humano.

Viven tanto en aguas dulces como salobres, pueden medir entre diez milímetros y 55 centímetros y presentan una gran variedad de colores y formas. Son los gobioideos, un grupo de peces cuyo origen evolutivo data de hace unos 60 millones de años, que, además de servir como organismos modelo en diferentes áreas de investigación, podrían aportar información clave para entender cómo los seres vivos pasaron del medio acuático al terrestre.

Para sorpresa de todos los amantes de las aves, el hallazgo fue revelado en 2016 por el ornitólogo Rafael Bessa durante el Festival Brasileño de Birdwatching, e implicó la creación de un plan de conservación tanto para la especie como para su hábitat: el Cerrado brasileño. Los investigadores cuentan con la existencia de una población mínima de una docena de ejemplares.

Bajo los tibios crepúsculos de las selvas tropicales de hace más de 50 millones de años, los primeros murciélagos comenzaron a volar. Esto ocurrió a partir de un grupo de musarañas arborícolas, que a fuerza de adaptarse y brincar y planear cada vez más lejos, desarrollaron en las manos unos dedos larguísimos cubiertos de membranas; eran alas que originalmente no servían para el vuelo en sentido estricto, pero finalmente lo lograron.

"¿Qué hay que sea más hermoso que una hormiga? Sus líneas son curvadas y depuradas, su aerodinamismo, perfecto. Toda la carrocería del insecto está estudiada para que cada miembro encaje perfectamente en el lugar previsto a este efecto. Cada articulación es una maravilla mecánica. [...] Nada rechina, no hay ni un roce" (Bernard Werber, Las hormigas)